La representante del DIF Estatal en Ciudad Juárez, Cecilia Andrade, advirtió que los gritos y la violencia afectan directamente el desarrollo neuronal de niñas y niños. Para ilustrarlo, comparó el daño con una hoja en blanco que, al arrugarse, conserva marcas permanentes. Por ello, recomendó a madres y padres moderar el tono de voz y fortalecer el trato afectivo.

Señaló que la violencia contra menores va en aumento e insistió en priorizar la prevención, especialmente en sectores vulnerables. Indicó que no existe una causa única, aunque factores como el consumo de drogas en padres jóvenes y el desempleo han incidido en este fenómeno.

Andrade precisó que la violencia no se limita a gritos o agresiones físicas, sino que también abarca omisiones como no garantizar alimentación, educación o cuidados básicos, situaciones que impactan directamente en el bienestar de los menores. Subrayó que la atención debe centrarse en el presente de la niñez, no solo en su futuro.

Finalmente, destacó la importancia de fortalecer el entorno emocional en el hogar. Reconoció que pueden existir carencias económicas, pero enfatizó que estas no deben traducirse en carencias afectivas, y llamó a retomar prácticas como el acompañamiento, el juego y la expresión de afecto como herramientas de prevención.