El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó la duración del proceso de conteo electoral en su país al comparar los tiempos de escrutinio con los registrados en la primera vuelta presidencial de Brasil, cuyos resultados se conocieron el mismo día de la votación.

A través de su red Truth Social, Trump destacó que alrededor de 125 millones de brasileños participaron en la elección y que los resultados comenzaron a conocerse poco después del cierre de las urnas. A partir de ello, criticó que en ciudades y estados estadounidenses el conteo pueda prolongarse durante días o semanas.

En su publicación mencionó específicamente a Detroit, Filadelfia y California, y afirmó que los resultados electorales en esos lugares, pese a involucrar cantidades menores de votos, pueden tardar mucho más en conocerse. Trump calificó el sistema electoral estadounidense de “corrupto”, aunque no presentó pruebas para sustentar esa acusación.

La publicación tuvo además una confusión inicial: Trump escribió que se trataba de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de India, aunque los datos a los que hacía referencia correspondían a Brasil. Posteriormente corrigió la publicación y sustituyó India por Brasil.

En Brasil, el primer turno presidencial concluyó con Flávio Bolsonaro en primer lugar, con 47.03% de los votos válidos, y Luiz Inácio Lula da Silva en segundo, con 45.16%. Debido a que ninguno superó la mitad de los sufragios válidos, ambos disputarán una segunda vuelta el próximo 25 de octubre.

El contraste señalado por Trump también responde a las diferencias entre ambos sistemas electorales. En Estados Unidos, cada estado establece sus propias reglas para la recepción, verificación y conteo de votos, por lo que los tiempos para conocer resultados pueden variar considerablemente. En Brasil, la Justicia Electoral utiliza un sistema nacional de votación electrónica y publica la totalización conforme recibe y procesa los boletines de las urnas.

La comparación ocurre mientras Trump mantiene sus cuestionamientos al funcionamiento del sistema electoral estadounidense. En esta ocasión, tomó como referencia la rapidez con la que Brasil dio a conocer los resultados de su primera vuelta para volver a plantear críticas sobre el proceso de conteo en Estados Unidos.