Una investigación reveló que redes criminales originarias de China llegaron a obtener hasta mil millones de dólares anuales mediante un esquema de fraude digital que utilizaba datos de tarjetas bancarias robadas para comprar tarjetas de regalo y mercancía de alto valor en comercios de Estados Unidos, la cual posteriormente era enviada a China para su reventa.

De acuerdo con la investigación de CNBC, citada por autoridades estadounidenses, el esquema se fortaleció durante la pandemia de COVID-19 gracias al crecimiento de los pagos sin contacto y a la participación de operadores vinculados con organizaciones de contrabando. Los responsables adquirían múltiples tarjetas de regalo con información bancaria robada y después las canjeaban o revendían como parte de una red internacional.

Las autoridades estadounidenses señalaron que existen cientos de personas ejecutando este tipo de operaciones de manera simultánea en distintos estados. En uno de los casos documentados, un sospechoso compró durante varios minutos decenas de tarjetas de regalo en una tienda Lowe’s mientras recibía instrucciones en tiempo real mediante un auricular inalámbrico desde un centro de operaciones ubicado en el sudeste asiático.

Los investigadores indicaron que el fraude genera pérdidas millonarias para comercios e instituciones financieras y representa una de las principales amenazas del crimen organizado transnacional en Estados Unidos, debido a la rapidez con la que las ganancias son convertidas en mercancía y enviadas al extranjero antes de que las operaciones fraudulentas sean detectadas.