El Gobierno de Brasil aseguró que continuará las negociaciones con Estados Unidos tras la imposición de nuevos aranceles a productos brasileños por parte de la administración del presidente Donald Trump, al considerar que, por ahora, no existen motivos para adoptar represalias inmediatas.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, afirmó que cualquier medida de reciprocidad será analizada con cautela para evitar afectaciones a la economía brasileña y a los sectores productivos. Señaló que la prioridad del gobierno es mantener abiertas las vías diplomáticas con Washington y otros socios comerciales.
Las declaraciones se producen después de que Estados Unidos anunciara un arancel de 25% a diversos productos procedentes de Brasil, al argumentar presuntas prácticas comerciales desleales. Brasil ha rechazado esas acusaciones y sostiene que la relación comercial entre ambos países ha sido favorable para la economía estadounidense.
Durigan indicó que el gobierno evaluará el impacto de las tarifas en los sectores afectados antes de definir una respuesta, con el objetivo de preservar la estabilidad macroeconómica y evitar una escalada en las tensiones comerciales entre ambos países.
