La tensión en Medio Oriente volvió a sacudir los mercados energéticos luego de las declaraciones de Donald Trump, que endurecieron su postura frente a Irán y colocaron al estrecho de Ormuz como eje del conflicto.
El impacto fue inmediato: el precio del crudo registró fuertes alzas en las últimas semanas, impulsado por el riesgo de interrupción en el suministro global.
El cierre o bloqueo de esta ruta —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— ha generado incertidumbre y presión directa sobre los mercados.
Analistas advierten que el conflicto ha llevado al barril a niveles superiores a los 100 dólares, con picos aún mayores en medio de la escalada, reflejando el nerviosismo global ante un posible desabasto energético.
Las declaraciones de Trump, en las que condiciona decisiones militares al control de Ormuz y presiona a otros países a intervenir o buscar alternativas, reforzaron la volatilidad del mercado, donde cada mensaje político tiene impacto directo en los precios.
Aunque en algunos momentos el crudo ha mostrado ligeras caídas por expectativas de tregua, la tendencia general sigue marcada por la incertidumbre, con riesgos de inflación y efectos en la economía global si el conflicto se prolonga.
