En el marco del tercer aniversario luctuoso de los 40 migrantes que perdieron la vida en una estancia provisional del Instituto Nacional de Migración, se realizó una misa conmemorativa en la Catedral de la ciudad, donde se elevó un llamado a la memoria, la dignidad y el compromiso social.


El obispo de Ciudad Juárez, J. Guadalupe Torres Campos, destacó que el recuerdo de las víctimas no debe limitarse al pasado, sino convertirse en una responsabilidad colectiva para construir condiciones más humanas para las personas migrantes.


Durante el mensaje, se subrayó que la fe debe traducirse en acciones concretas de solidaridad, justicia y acompañamiento hacia quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad, particularmente en contextos de movilidad.


El pronunciamiento también enfatizó la importancia de reconocer la dignidad de cada persona migrante, así como de fortalecer una cultura de empatía, respeto y protección a sus derechos.


Asimismo, se hizo un llamado a la comunidad a no permanecer indiferente ante estas realidades y a asumir un papel activo en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.


La conmemoración se realizó en un ambiente de reflexión y recogimiento, en memoria de las víctimas y como recordatorio de la necesidad de evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.