Residentes del fraccionamiento Río Bravo, en la zona de Waterfill, se manifestaron en las oficinas de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) para exigir el fin a una problemática de brotes de aguas residuales que padecen desde hace seis años.
Flor Lizbeth Hernández, representante de los colonos afectados, señaló que la infraestructura de drenaje del sector es insuficiente debido a que la zona se ubica en un punto bajo y cuenta con dos colectores colapsados. La vocera criticó que las cuadrillas del organismo descentralizado acudan únicamente a realizar desazolves temporales, acusando que dichas labores solían priorizar a una planta maquiladora aledaña antes que a las familias del sector.
En respuesta a la movilización, el jefe de alcantarillado de la JMAS, Israel Corona, recibió a los inconformes y argumentó que las precipitaciones pluviales de las últimas semanas intensificaron las fallas en la red. El funcionario precisó que la solución de fondo requiere el reemplazo integral del colector Candelaria —ubicado en las inmediaciones de la calle Clara Fuentes—, cuya estructura de concreto ya cumplió su vida útil.
Como resultado de la mesa de diálogo, ambas partes acordaron mantener un operativo permanente de bombeo y limpieza mediante camiones vactor para controlar los niveles de agua residual y garantizar el funcionamiento de las descargas domiciliarias. Este esquema preventivo se mantendrá mientras se concluyen los estudios de ingeniería y se convoca al proceso de licitación para la obra de infraestructura, previsto para inicios de 2027.
