Samsung Electronics y su sindicato iniciaron nuevas negociaciones para intentar evitar lo que podría convertirse en la mayor huelga en la historia de la compañía, en medio de preocupaciones por un posible impacto en la economía de Corea del Sur y en las cadenas globales de suministro de semiconductores.

La amenaza contempla un paro de hasta 18 días a partir del jueves, con participación de más de 45 mil trabajadores, en un momento marcado por la alta demanda y escasez mundial de chips de memoria utilizados en inteligencia artificial, teléfonos inteligentes y centros de datos.

Las negociaciones buscan resolver disputas relacionadas con salarios y bonificaciones, luego de que una primera ronda mediada por el gobierno surcoreano concluyera sin acuerdo.

En paralelo, un tribunal de Corea del Sur concedió parcialmente una solicitud presentada por Samsung para limitar afectaciones a la producción durante una eventual huelga. La resolución obliga al sindicato a garantizar operaciones relacionadas con seguridad y evitar daños a materiales o productos.

Pese a ello, representantes sindicales afirmaron que la decisión judicial no impedirá un posible paro si no se logra un acuerdo en las conversaciones que continuarán hasta este martes.

La posibilidad de una huelga ha generado preocupación entre autoridades surcoreanas debido al peso que tiene Samsung en las exportaciones y en la industria tecnológica mundial.