La ausencia de Enrique Inzunza en el Congreso ya no puede leerse como una simple coincidencia de agenda. Tras la revelación de la Fiscalía de Nueva York, que sitúa al senador en el centro de un presunto pacto para entregar la seguridad de Sinaloa a “Los Chapitos”, su escaño vacío pesa más que su presencia.
El relevo por Alejandro Murat en la Permanente parece ser el primer movimiento de control de daños de Morena, mientras el personal de Inzunza mantiene una fachada de normalidad en oficinas que hoy albergan la sombra de una acusación trasnacional. La transición de Secretario de Gobierno a Senador, que parecía un ascenso natural, hoy es el hilo conductor de una investigación que cuestiona no solo a un hombre, sino a toda la estructura de poder en Sinaloa desde 2021.
