El Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos resolvió en contra del arancel global del 10 por ciento impulsado por el gobierno de Donald Trump, al considerar que la medida no estaba debidamente sustentada bajo la legislación utilizada para justificar su aplicación.

La decisión judicial fue aprobada con una votación de dos magistrados contra uno y beneficia inicialmente a las empresas y sectores que promovieron la demanda contra la administración federal. El tribunal ordenó además aplicar la resolución en un plazo máximo de cinco días y contempló devoluciones económicas a los importadores involucrados en el litigio.

El gobierno estadounidense había defendido el gravamen argumentando que buscaba responder a problemas relacionados con déficits en la balanza de pagos. Sin embargo, la resolución abre la puerta para que otras compañías también impugnen legalmente los recargos comerciales impuestos bajo el mismo esquema.

Aunque el fallo representa un revés para la política comercial de Trump, los aranceles aplicados específicamente al acero, aluminio y automóviles permanecen vigentes, ya que no forman parte de esta resolución judicial. La Casa Blanca todavía puede apelar la decisión ante instancias superiores.