Los esfuerzos por frenar las facultades militares de Donald Trump volvieron a chocar contra el muro político en Washington. El Congreso de Estados Unidos ha fallado repetidamente en su intento de limitar su capacidad para continuar acciones militares contra Irán.
La más reciente votación en el Senado terminó con un nuevo rechazo —el quinto— a una resolución que buscaba obligar al presidente a detener operaciones sin autorización legislativa. La propuesta no avanzó en un ambiente profundamente dividido, con la mayoría republicana cerrando filas en respaldo a Trump.
En la Cámara de Representantes ocurrió algo similar días antes: una iniciativa para frenar la intervención militar también fue bloqueada por un margen mínimo, reflejando que el tema no solo es político, sino de control institucional.
El fondo del conflicto es claro. Legisladores demócratas insisten en que la Constitución otorga al Congreso —y no al presidente— la facultad de declarar la guerra, mientras que la Casa Blanca defiende que las acciones actuales están dentro de sus atribuciones como comandante en jefe.
A pesar de la presión, los intentos seguirán. Líderes demócratas han adelantado que insistirán con nuevas votaciones, en un pulso que ya no solo gira en torno a Irán, sino al equilibrio de poder dentro del gobierno estadounidense.
