Microsoft dio un paso inédito en su historia: lanzó un programa de jubilación anticipada voluntaria dirigido a miles de empleados en Estados Unidos, en medio de una reestructura marcada por la presión de la inteligencia artificial.
El plan podría alcanzar a unos 8 mil 700 trabajadores, cerca del 7% de su plantilla en ese país, y está enfocado en personal cuya edad y años de servicio sumen al menos 70. La empresa plantea la medida como una salida opcional con incentivos económicos, buscando que los empleados “decidan en sus propios términos” su salida.
Se trata de la primera vez en sus más de 50 años que la compañía aplica un esquema de este tipo, lo que refleja un cambio de fondo en su estrategia laboral.
Detrás de la decisión hay un contexto claro: Microsoft está redirigiendo miles de millones de dólares hacia infraestructura de inteligencia artificial, mientras intenta contener costos operativos y ajustar su estructura interna.
El movimiento no ocurre en aislamiento. Forma parte de una ola más amplia en la industria tecnológica, donde gigantes como Meta, Amazon y Salesforce han reducido personal mientras aceleran su apuesta por la IA.
