Las autoridades de Estados Unidos en la frontera de Arizona con México hallaron en los primeros siete meses del año 73 cuerpos de inmigrantes muertos en el desierto, un 24 por ciento más que en el mismo periodo de 2025, en medio de las extremas temperaturas del verano.

La organización humanitaria Fronteras Compasivas detalló que se trata de 14 restos más que los 59 del año pasado por la misma época.

Los grupos migratorios fronterizos denuncian que el aumento obedece a la presión sobre los inmigrantes de larga data en el país que han sido deportados, que buscan alternativas más riesgosas para regresar debido a que ya tienen una vida ya establecida en Estados Unidos.

“Las personas que están muriendo no son personas que están tratando de cruzar la frontera por primera vez, son migrantes que han sido deportados previamente y que están tratando de cruzar nuevamente a toda costa y reunirse con sus familias”, dijo Dora Rodríguez, activista y defensora de los migrantes, quien dirige un albergue en la frontera de Arizona.

La activista indicó que la administración de Donald Trump actualmente está arrestando y deportando a migrantes que tienen muchos años viviendo en Estados Unidos de forma irregular, algunos de ellos con casas y negocios propios, los cuales buscan la ayuda de traficantes para regresar.