La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, denunció haber sido víctima de amedrentamiento y hostigamiento por parte del Gobierno Federal, asegurando que ha recibido amenazas escritas e incidentes dirigidos contra su integridad personal, sus bienes y su familia.
Pese a la presión, la mandataria afirmó que no tiene miedo y mantendrá la defensa del estado. Campos señaló que la Fiscalía General de la República (FGR) congeló temporalmente una investigación en su contra debido al respaldo social obtenido, pero advirtió que la carpeta será reactivada con fines de presión cuando la administración federal lo considere conveniente.
Declaró contar con evidencias escritas de amenezas y situaciones irregulares dirigidas contra su persona, su patrimonio y su entorno familiar. Sostuvo que el carpetazo provisional de la fiscalía obedeció a la reacción de la ciudadanía en Chihuahua y el país, pero prevé que lo retomarán para emprender una nueva embestida legal. Calificó las acciones federales como una embestida sistemática, señalando que la detención del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, evidencia que cualquier perfil de oposición está expuesto a persecución política. La mandataria estatal reiteró su postura de hacer frente a las investigaciones de las autoridades federales, acusando el uso de instituciones de justicia con fines de control político.
