El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció un paquete de medidas para enfrentar la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio, centrado en reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Entre las acciones principales destaca la prohibición de instalar calderas de gas en viviendas nuevas a partir de 2027, como parte de una estrategia para impulsar el uso de energía eléctrica.

El gobierno francés también busca acelerar la transición energética hacia 2030, con la meta de que el 60% del consumo final provenga de fuentes descarbonizadas, apoyándose en su capacidad de generación eléctrica, principalmente nuclear.

Además, se incrementará la inversión en electrificación y se promoverá el uso de bombas de calor, con el objetivo de instalar hasta un millón al año, así como avanzar en la modernización energética de viviendas, especialmente en sectores vulnerables.