El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, reiteró que cualquier ajuste a la tarifa del transporte público dependerá de la Federación, ante el incremento en el precio del diésel, que ya se aproxima a los 30 pesos por litro.
Señaló que el encarecimiento del combustible representa una presión directa para concesionarios y operadores del servicio, por lo que urgió al Gobierno Federal a intervenir para evitar afectaciones a la economía de las familias.
Indicó que una parte importante del costo de los combustibles corresponde a impuestos, por lo que planteó que una reducción en la carga fiscal podría mitigar el impacto. Advirtió que el aumento no solo afecta al transporte público, sino también al precio de productos básicos, debido a los costos de distribución, lo que podría reflejarse en alimentos como huevo, carne, verduras y otros insumos.
