El “Plan B” de la reforma electoral impulsado por Morena fue pospuesto ante el desacuerdo con el Partido del Trabajo, que rechaza que la revocación de mandato coincida con la elección de 2027, al considerar que esto favorecería a Morena en las urnas.

El coordinador morenista en el Senado, Ignacio Mier, confirmó que la discusión se aplaza y podría retomarse después de Semana Santa, mientras continúan las negociaciones entre aliados para destrabar el dictamen.

El punto de fricción es la inclusión de la revocación en la misma jornada electoral, propuesta que el PT busca mover a agosto, al advertir que la presencia de la presidenta en la boleta alteraría el equilibrio electoral.

En paralelo, legisladores de oposición del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano pidieron retirar la iniciativa al señalar divisiones dentro del bloque oficialista y cuestionar su viabilidad.