El gobierno federal presentó la nueva Ley de Aguas como un cambio de fondo para garantizar el acceso equitativo al recurso y frenar prácticas como el acaparamiento, la especulación y el uso ilegal.
El titular de Conagua, Efraín Morales, explicó que la reforma elimina la transferencia de concesiones entre particulares, mecanismo que permitió el surgimiento de un mercado irregular del agua y el uso indebido de permisos originalmente otorgados para fines agrícolas.
De acuerdo con las autoridades, el nuevo esquema prioriza el derecho humano al agua y busca evitar que concesiones sean utilizadas con fines distintos a los autorizados, como desarrollos inmobiliarios o actividades industriales.
También se contempla endurecer sanciones contra irregularidades, con multas millonarias y penas de prisión, además de reforzar la vigilancia en zonas con sobreexplotación de acuíferos.
El gobierno señaló que ya se han detectado casos de uso indebido, perforación ilegal de pozos y desvío de agua, así como adeudos importantes por parte de empresas.
Con la implementación de la ley, se han intensificado las inspecciones y se han realizado clausuras por uso irregular, además de un incremento en la recaudación por derechos relacionados con el agua.
La reforma plantea un reordenamiento del sistema para garantizar un uso más justo y controlado del recurso en el país.
