Europa se prepara para un escenario económico más complejo ante el encarecimiento del gas y el petróleo, derivado de la escalada del conflicto en Medio Oriente, lo que presiona la inflación y frena el crecimiento.

El reciente ataque a infraestructura energética en el Golfo impulsó un aumento inmediato en los precios. El gas natural en el mercado europeo subió cerca de 17% en un solo día, mientras que desde finales de febrero ha duplicado su valor. En paralelo, el petróleo Brent ha registrado un alza superior al 60%.

Especialistas advierten que el riesgo de interrupciones en el suministro mantiene la volatilidad en los mercados, especialmente ante daños a instalaciones clave y posibles respuestas en la región.

Ante este panorama, el Banco Central Europeo optó por mantener su tasa de interés y ajustar sus previsiones económicas, anticipando una inflación más alta y un crecimiento más débil en los próximos años.

Las nuevas estimaciones apuntan a un repunte inflacionario por encima de lo previsto, impulsado principalmente por el aumento en los costos energéticos.

El escenario mantiene la incertidumbre en Europa, con efectos directos en precios, consumo y estabilidad económica.