El papel de los legisladores de representación proporcional, conocidos como plurinominales, volvió al centro del debate político luego de que la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum fuera rechazada en el Congreso al no reunir los votos necesarios para su aprobación.

La iniciativa contemplaba eliminar las 32 senadurías plurinominales, mecanismo mediante el cual han llegado al Senado figuras como Manuel Velasco, Ricardo Anaya y Adán Augusto López.

Además, planteaba modificar el sistema para elegir a los 200 diputados de representación proporcional, posiciones que actualmente ocupan legisladores como Ricardo Monreal, Reginaldo Sandoval y Kenia López Rabadán.

Especialistas señalan que el objetivo original de esta figura es que la composición del Congreso refleje de manera más fiel el porcentaje de votos que obtiene cada partido político en las elecciones.

Marcos Pérez Esquer, académico de la Universidad La Salle, explicó que este sistema busca que el Congreso funcione como un espejo del electorado, de modo que la representación parlamentaria corresponda a la fuerza electoral de cada partido.

Sin embargo, analistas advierten que en la práctica los partidos políticos suelen utilizar estas posiciones para colocar a dirigentes, aliados o personajes estratégicos dentro de sus bancadas.

El analista político Javier Rosiles consideró que el mecanismo ha sido distorsionado por los propios partidos, ya que frecuentemente las dirigencias nacionales se colocan en los primeros lugares de las listas plurinominales.

De acuerdo con el especialista, este esquema también se ha utilizado para garantizar espacios en el Congreso a figuras que difícilmente ganarían una elección directa o para pagar acuerdos políticos.

A las críticas por su uso político se suman los costos que representa este modelo. Considerando únicamente las dietas de diputados y senadores —79 mil 846 pesos mensuales para diputados y 132 mil 900 pesos para senadores— el gasto anual por estas posiciones supera los 321 millones de pesos.