El presidente de Francia, Emmanuel Macron, acusó a grupos organizados de extrema izquierda de intentar desestabilizar las instituciones del país durante los recientes disturbios y pidió restablecer la calma, mientras las autoridades se preparan para nuevas manifestaciones previstas para este sábado.
Durante una reunión del consejo de seguridad celebrada el jueves en el Palacio del Elíseo, Macron afirmó que algunos de los actos registrados durante las protestas tuvieron motivaciones políticas y sediciosas. También anunció restricciones para las movilizaciones del fin de semana, en medio de la preocupación por nuevos enfrentamientos y daños a establecimientos comerciales.
“Queremos un regreso a la calma”, declaró el mandatario, quien sostuvo que el Estado debe responder a los actos violentos y proteger a la población, los comercios y los edificios públicos.
Los disturbios comenzaron el 17 de octubre, cuando jóvenes enmascarados participaron en enfrentamientos y saqueos durante las movilizaciones contra el alto costo de la vida. Según el reporte de AFP, al menos 3 mil comercios fueron vandalizados en distintas partes del país.
Las imágenes de establecimientos saqueados y edificios públicos incendiados se difundieron internacionalmente, aumentando la presión sobre el gobierno francés para contener la violencia.
Ante este escenario, las autoridades anunciaron que el sábado únicamente se permitirán las manifestaciones organizadas por sindicatos y que se establecerán rutas alternativas para proteger las zonas comerciales y los centros urbanos.
El gobierno también desplegará vehículos blindados, unidades especiales de la policía y la gendarmería, así como militares de la operación Sentinelle, encargados habitualmente de vigilar espacios públicos y lugares concurridos.
Además, varias ciudades, entre ellas Lyon, Marsella, Rouen y Toulon, prohibieron las movilizaciones previstas para el fin de semana. Las medidas han generado críticas de sectores de la oposición, que consideran que las restricciones afectan las libertades públicas.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, informó que 217 personas de las aproximadamente 2 mil 700 detenidas durante los disturbios y en los días posteriores habían sido encarceladas, mientras que otras mil continuaban bajo procesamiento judicial.
Tras los enfrentamientos, las autoridades también ordenaron toques de queda durante tres noches en determinadas zonas de ciudades como París y Lyon.
Pese a la respuesta de seguridad, Macron aseguró que declarar el estado de emergencia no se encuentra entre las medidas previstas por el momento.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, sostuvo reuniones con representantes de los partidos políticos y tenía previsto dialogar con alcaldes, estudiantes, sindicatos y organizaciones empresariales para abordar la crisis.
Comerciantes temen nuevos saqueos
La preocupación también se extiende al sector comercial, especialmente en las zonas donde se registraron saqueos durante el fin de semana anterior.
Pierre Bosche, presidente de la Confederación de Comerciantes de Francia, expresó que existe una preocupación máxima ante la posibilidad de nuevos actos vandálicos.
Algunos propietarios han comenzado a cubrir las vitrinas de sus establecimientos con paneles de madera para proteger sus negocios. Otros consideran que no podrán abrir durante la jornada de protestas.
La crisis ocurre a pocos meses de las elecciones presidenciales previstas para abril y mayo de 2027, en las que Macron no podrá buscar un nuevo mandato. El clima político se ha tensado mientras el gobierno intenta contener los disturbios y distintos sectores cuestionan tanto la violencia como las medidas adoptadas para frenar las movilizaciones.
Los organizadores, entre ellos sindicatos y representantes del movimiento de los Chalecos Amarillos, prevén nuevas protestas nacionales este sábado y una huelga general para el 5 de noviembre.
