141115-N-PO203-057 ARABIAN GULF (Nov. 15, 2014) The Afloat Forward Staging Base (Interim) USS Ponce (ASB(I) 15) conducts an operational demonstration of the Office of Naval Research (ONR)-sponsored Laser Weapon System (LaWS) while deployed to the Arabian Gulf. (U.S. Navy photo by John F. Williams/Released)

El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional a probar el Sistema de Negación Activa, un dispositivo que provoca una intensa sensación de ardor en la piel y podría utilizarse para dispersar multitudes en la frontera sur.

El Gobierno de Estados Unidos autorizó el préstamo temporal de un arma de energía dirigida conocida como “rayo de calor” para que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) evalúe su posible utilización en operaciones de seguridad en la frontera con México.

La autorización quedó establecida en un memorando firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, según información publicada por CNN el 21 de octubre de 2026. El documento contempla el préstamo de un equipo durante siete meses para realizar pruebas y desarrollar procedimientos de uso.

El dispositivo, denominado Active Denial System (ADS), fue desarrollado por el Ejército estadounidense y utiliza ondas electromagnéticas milimétricas para generar una sensación intensa de calor sobre la piel. Su objetivo es obligar a las personas expuestas a alejarse del haz sin recurrir a proyectiles.

La autorización no significa que el arma ya esté siendo utilizada contra migrantes. De acuerdo con el reporte, las autoridades

El ADS emite un haz de ondas milimétricas de aproximadamente 95 gigahercios que penetra superficialmente en la piel y calienta el tejido. La reacción provoca una sensación de ardor intenso, comparable a la exposición repentina al calor de un horno abierto.

Según información técnica del Departamento de Defensa, el efecto desaparece cuando la persona sale del alcance del haz o el dispositivo deja de emitirlo. Sin embargo, una exposición inadecuada puede provocar lesiones, por lo que su clasificación como arma no letal no significa que esté libre de riesgos.

El sistema fue desarrollado para aplicaciones militares y de seguridad, como la protección de instalaciones y la dispersión de personas a distancia. Puede dirigir energía hacia objetivos situados a una distancia considerable, sin necesidad de contacto físico.

El memorando autoriza el préstamo temporal de una unidad del sistema al Departamento de Seguridad Nacional. Durante ese periodo, la dependencia será responsable de evaluar el dispositivo y desarrollar los procedimientos para su posible utilización.

El documento establece que el equipo no deberá ser operado por personal del Departamento de Defensa, sino que la responsabilidad de su manejo recaerá en las autoridades del DHS.

Al concluir el periodo de siete meses, la dependencia podrá solicitar una extensión si considera necesario continuar con las evaluaciones o avanzar hacia una posible implementación.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) señaló que evalúa nuevas tecnologías para fortalecer sus capacidades operativas y las labores de vigilancia fronteriza.

El Sistema de Negación Activa fue desarrollado hace años por Estados Unidos y llegó a desplegarse en Afganistán, aunque finalmente no se utilizó en operaciones de combate. También se había considerado para tareas de control de multitudes en instalaciones militares.

La posibilidad de trasladar esta tecnología a las operaciones de seguridad fronteriza representa un nuevo escenario para su evaluación, particularmente por las implicaciones que podría tener su uso en espacios donde se concentran migrantes y grupos numerosos de personas.

Aunque el dispositivo fue diseñado para reducir la probabilidad de lesiones graves, especialistas y organizaciones de derechos humanos han expresado inquietudes sobre sus posibles efectos físicos y las condiciones en que podría utilizarse.

Una exposición prolongada o inadecuada puede provocar quemaduras y ampollas. También existen preocupaciones sobre los riesgos que podría representar la aplicación del haz en zonas sensibles del cuerpo y sobre las consecuencias de su uso en situaciones de aglomeración.

Otro de los aspectos bajo discusión es la responsabilidad legal en caso de lesiones, así como la necesidad de establecer protocolos que regulen su utilización y protejan a las personas que no representen una amenaza.

Por ahora, la autorización contempla pruebas y el desarrollo de procedimientos para evaluar su posible uso. La decisión de incorporar el dispositivo a las operaciones fronterizas dependerá de las evaluaciones y determinaciones posteriores de las autoridades estadounidenses.