El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra la política migratoria de Francia y aseguró que el país europeo está siendo “destrozado” por la llegada de inmigrantes, luego de una jornada de disturbios que dejó graves daños materiales y miles de detenidos.
A través de una publicación en su plataforma Truth Social, Trump vinculó los episodios de violencia con la inmigración y pidió al Gobierno francés reforzar los controles fronterizos.
“¡Francia está en llamas!”, escribió el mandatario, quien también afirmó que la llegada de personas procedentes de culturas diferentes estaba perjudicando al país. En su mensaje, instó a las autoridades a cerrar las fronteras y recuperar el control antes de que fuera demasiado tarde.
Las declaraciones se produjeron después de una jornada de protestas que dejó importantes destrozos en distintas localidades francesas. Entre los daños reportados se encuentra el incendio de un ayuntamiento histórico en el sur del país, mientras que las autoridades informaron de aproximadamente mil 800 detenidos.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, expresó una postura similar un día antes, al criticar las políticas migratorias impulsadas por gobiernos europeos en nombre de la diversidad y la inclusión.
Vance sostuvo que los países occidentales no prestaron suficiente atención a los desafíos de integración y convivencia, y afirmó que las consecuencias de esas decisiones habían sido advertidas previamente.
Los comentarios de ambos funcionarios reavivaron el debate sobre la inmigración, la seguridad y la integración social en Europa, en medio de la presión política que enfrenta el presidente francés, Emmanuel Macron.
Mientras Trump y Vance atribuyen los disturbios a las políticas migratorias, sus declaraciones representan la postura de la administración estadounidense y no constituyen, por sí mismas, una confirmación de las causas de los actos violentos.
La situación también coloca nuevamente la política migratoria en el centro de la discusión internacional, en un contexto de tensión social y cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades francesas ante los disturbios.
