Las autoridades de España repatriaron este domingo a Marruecos a 21 personas que apedrearon una patrulla militar en la playa de Trampolín, donde cientos de migrantes instalaron un campamento que formaron parte de la entrada masiva a Ceuta a finales de julio, en una jornada en la que con banderas españolas y ceutíes unos 500 manifestantes exigieron en el enclave norafricano “medidas reales, soluciones y expulsión”, y que se garantice la seguridad y los derechos de los menores de cara al inicio del curso escolar este martes.
Mientras medio millar de vecinos de Ceuta volvieron a salir a las calles para exigir mayor presencia tanto física como institucional de la Unión Europea, y la “vuelta a la normalidad” de su ciudad, alterada por la entrada masiva de 72 mil personas procedentes de África, de las cuales se calcula que más de cinco mil permanecen en sus calles, la Guardia Civil española detuvo durante la mañana a 21 migrantes tras la denuncia de un ataque a un vehículo militar.
El proceder habitual ante este tipo de episodios es el siguiente: si tras la denuncia, la Guardia Civil confirma los hechos y detiene a los supuestos autores, entonces les plantea dos posibilidades: o comparecer ante un juzgado para prestar declaración, lo que supondría la apertura de un procedimiento judicial que puede derivar en un juicio y por lo tanto una sentencia condenatoria, o regresar voluntariamente a su país, con lo que se archiva la denuncia y no se abre causa penal. La mayoría de los detenidos por estos hechos han decidido hasta ahora egresar a Marruecos.
La denuncia procedió esta vez de la Asociación de Tropa y Marinería Española, que relató que durante la noche del sábado una patrulla fue atacada con piedras en la zona de la playa del Trampolín, en las inmediaciones del barrio Benzú y cifró en 22 a las personas participantes en la presunta agresión, de los cuales se detuvo horas después a 21.
De los 214 marroquíes repatriados hasta ahora des que comenzó la crisis migratoria, 110 fueron detenidos por la comisión de varios delitos, sobre todo agresiones a vehículos militares o policiales, en repudio a la vigilancia constante a la que son sometidos desde su incursión en Ceuta. Y el resto porque tenían antecedentes penales en España, entre ellos tres personas con presunta vinculación a las redes del integrismo islamista u otro tipo de historial delictivo, sobre todo hurtos y tráfico de drogas.
