Al menos 129 personas murieron en Yemen durante la ofensiva lanzada por los rebeldes hutíes cerca del estrecho de Bab el Mandeb, en uno de los enfrentamientos más sangrientos registrados en el país en los últimos cuatro años. El ataque comenzó el jueves con una ofensiva terrestre respaldada por cohetes y drones.

El saldo, elaborado por la agencia AFP a partir de fuentes militares y médicas de ambos bandos, incluye 66 elementos de las fuerzas gubernamentales, 62 combatientes hutíes y un civil. Ni el gobierno yemení ni los rebeldes han presentado hasta ahora un balance oficial de las víctimas.

Una de las principales líneas del enfrentamiento se concentra en las zonas cercanas a Bab el Mandeb, estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las principales rutas marítimas entre Asia y Europa a través del canal de Suez. Los hutíes buscan avanzar hacia las áreas que rodean el paso y controlar las posiciones elevadas desde las que podrían ejercer presión sobre el tráfico marítimo.

Los rebeldes, respaldados por Irán, actualmente no controlan territorios con acceso directo al estrecho, aunque mantienen el dominio sobre el puerto de Hodeida, más al norte. Las fuerzas gubernamentales, apoyadas por Arabia Saudita, enviaron refuerzos hacia Taiz para contener el avance hutí.

La escalada ocurre después del colapso, en julio, de la tregua alcanzada en 2022. Desde entonces, los hutíes han intensificado sus ataques contra posiciones gubernamentales y embarcaciones saudíes, mientras Bab el Mandeb adquirió mayor importancia para las exportaciones petroleras de Arabia Saudita tras el cierre de facto del estrecho de Ormuz.