Corea del Sur evalúa un eventual despliegue militar en el estrecho de Ormuz para contribuir a garantizar la libertad de navegación, aunque el Gobierno de Seúl aclaró que todavía no existe una decisión definitiva sobre el envío de fuerzas.
La discusión contempla distintas alternativas, entre ellas la participación de personal militar en operaciones no bélicas, búsqueda y vigilancia marítima. La oficina presidencial indicó que cualquier medida tendría que garantizar que no se comprometa la capacidad de defensa de Corea del Sur frente a la situación en la península coreana.
Medios surcoreanos reportaron que las Fuerzas Armadas ya preparan un posible despliegue que incluiría un avión de patrulla marítima P-8 Poseidon, un buque de apoyo logístico y un equipo especializado en desactivación de explosivos. También se analizan posibles puertos y bases de apoyo en otros países.
Sin embargo, el Ministerio de Defensa y la oficina presidencial rechazaron que exista una decisión tomada. Cualquier envío de tropas al extranjero requeriría además la aprobación del Consejo de Seguridad Nacional, el gabinete y la Asamblea Nacional.
La posibilidad se analiza en medio de las presiones del presidente estadounidense Donald Trump para que Seúl contribuya a las operaciones relacionadas con el conflicto con Irán. Corea del Sur tiene además un fuerte interés económico en mantener abierto Ormuz, ya que una parte importante de sus importaciones de petróleo atraviesa ese estrecho.
