Los Baltimore Ravens enfrentan una decisión clave sobre el futuro del mariscal de campo Lamar Jackson, cuyo plazo para negociar una extensión contractual está por vencerse antes del inicio de la agencia libre de la NFL.
Al concluir la temporada pasada, el propietario del equipo, Steve Bisciotti, sostuvo conversaciones con Jackson para subrayar la importancia de concretar un nuevo acuerdo lo antes posible. La franquicia busca reducir el impacto del contrato del quarterback en el tope salarial, que actualmente asciende a 74.5 millones de dólares, el segundo más alto de la liga.
Una extensión permitiría a Baltimore liberar espacio en la nómina salarial, lo que facilitaría renovar a jugadores que se convertirán en agentes libres y reforzar la plantilla tras una temporada decepcionante de 8-9.
Si Jackson no firma un nuevo contrato antes del miércoles, cuando inicia oficialmente la agencia libre, los Ravens tienen la opción de reestructurar su acuerdo actual, medida que generaría más de 30 millones de dólares en espacio salarial. No obstante, esa alternativa trasladaría gran parte del impacto financiero hacia las próximas temporadas, aumentando su carga para 2027 y generando incertidumbre sobre su permanencia a largo plazo.
La organización prefiere alcanzar una extensión con el dos veces Jugador Más Valioso (MVP) de la NFL, quien además se representa a sí mismo en las negociaciones, sin la intervención de un agente.
Un nuevo acuerdo permitiría a los Ravens ampliar su contrato más allá de 2028, año en el que Jackson podría convertirse en agente libre sin restricciones.
El propietario del equipo dejó clara la postura de la franquicia al señalar que la prioridad es asegurar una nueva etapa competitiva alrededor del quarterback.
