Un empresario cercano a Donald Trump desató polémica internacional al proponer a la FIFA que Italia sustituya a Irán en el Mundial de 2026, pese a que la selección asiática ya está clasificada.
La iniciativa fue impulsada por Paolo Zampolli, enviado especial y aliado del mandatario estadounidense, quien planteó directamente la idea al presidente del organismo, Gianni Infantino, argumentando que Italia “merece estar” por su historia y peso en el futbol mundial.
El planteamiento no tardó en ser rechazado. Tanto la FIFA como autoridades italianas lo calificaron como inviable y fuera de lugar, recordando que la clasificación al Mundial se gana en la cancha, no por সিদ্ধান্ত política ni presión externa.
Además, el propio reglamento establece que, en caso de una eventual baja, el reemplazo debería salir de la misma confederación, lo que dejaría fuera a Italia, que ni siquiera logró clasificar tras caer en el repechaje europeo.
Irán, por su parte, defendió su lugar en el torneo y criticó la propuesta, señalando que se trata de una maniobra política en medio de tensiones internacionales.
El episodio volvió a poner sobre la mesa un tema incómodo: la intención de mezclar política con futbol en la antesala de un Mundial que, en teoría, debería resolverse exclusivamente dentro del terreno de juego
