La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel ha profundizado la crisis económica iraní, mientras las sanciones y el bloqueo naval dificultan las exportaciones de petróleo y elevan el costo de vida. Familias en Teherán aseguran que cada vez resulta más difícil cubrir necesidades básicas.
El impacto se refleja en los precios: el arroz cuesta alrededor de 60% más que antes de la guerra y la carne vacuna aumentó 150%. Además, el desempleo crece y quienes conservan su empleo deben trabajar jornadas más largas debido a la pérdida del poder adquisitivo de la moneda.
Un taxista de Teherán, citado por la agencia AP, relató que trabaja hasta 15 horas diarias y ha tenido que dejar de comprar frutas, proteínas y otros productos para poder sostener a su familia. “La gente no va a poder seguir viviendo así”, afirmó.
La presión económica ocurre mientras las negociaciones para poner fin al conflicto permanecen estancadas. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró este viernes que es momento de terminar la guerra, aunque sostuvo que su país se encuentra en una posición de fuerza.
