Un informe de la Fiscalía de Rhode Island, en Estados Unidos, reveló que 75 sacerdotes cometieron abusos sexuales contra más de 300 menores entre 1950 y 2011, además de señalar que la Diócesis de Providence ocultó los casos y trasladó a los religiosos acusados.

La investigación, iniciada en 2019 y encabezada por el fiscal general Peter Neronha, concluyó que el abuso ocurrió “a una escala abominable y asombrosa”. Según el funcionario, las autoridades de la diócesis priorizaron la reputación de la Iglesia sobre la protección de los menores.

El informe identifica 75 religiosos con acusaciones creíbles, entre ellos 61 sacerdotes y diáconos, 13 miembros de órdenes religiosas y un sacerdote externo. Las víctimas tenían principalmente entre 11 y 14 años, y cerca de 150 de ellas fueron entrevistadas durante la investigación.

La fiscalía también presentó cargos penales contra cuatro sacerdotes: John Petrocelli, James Silva y Kevin Fisette, quienes esperan juicio, y Edward Kelly, fallecido en 2022.

De acuerdo con el documento, la diócesis retrasó las investigaciones y optó por trasladar a los acusados a otras iglesias. Incluso creó en la década de 1950 un centro de retiro espiritual para tratar a los sacerdotes implicados, antes de enviarlos posteriormente a programas de tratamiento cuando los abusos comenzaron a considerarse un problema de salud mental.