Greenpeace México presentó dos denuncias formales por el derrame de hidrocarburos ocurrido en el Golfo de México entre febrero y abril de 2026, cuyos efectos se extendieron por más de mil 100 kilómetros de litoral, desde Tabasco hasta Tamaulipas.

Las acciones legales fueron interpuestas ante la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos y la Petróleos Mexicanos, con el objetivo de investigar responsabilidades administrativas y ambientales derivadas del derrame.

De acuerdo con la organización ambientalista, la contaminación afectó ecosistemas sensibles como manglares y el Corredor Arrecifal del Golfo de México, además de impactar comunidades pesqueras y zonas costeras de Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.

Greenpeace solicitó que las autoridades identifiquen a los responsables, garanticen la restauración integral de los ecosistemas dañados y establezcan mecanismos de alerta y protección para la población afectada.

Asimismo, la organización denunció presuntas irregularidades en la atención de la emergencia, entre ellas retrasos en la respuesta institucional, falta de información a comunidades y deficiencias en la entrega de equipo de protección.

En la denuncia presentada ante Pemex, Greenpeace pidió investigar posibles actos u omisiones del entonces director general de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla, así como de otros funcionarios relacionados con el manejo del incidente.

Entre los hechos señalados destacan la presunta pérdida de integridad mecánica de un oleoducto no reportada oportunamente, el ocultamiento de información sobre agua contaminada recuperada y la demora en el cierre de válvulas tras detectarse la fuga.

La organización también exigió a Pemex, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente transparentar toda la información relacionada con el derrame y establecer protocolos preventivos para evitar nuevos incidentes ambientales.