El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) afirmó que sus ataques de represalia contra bases militares estadounidenses en Oriente Medio han dejado 560 bajas entre muertos y heridos en las fuerzas de Estados Unidos.

Según un comunicado difundido por Teherán, la base estadounidense en Baréin fue impactada por dos misiles balísticos, mientras que otras instalaciones en la región sufrieron ataques repetidos. La Guardia Revolucionaria aseguró que la base naval Al Salem, en Kuwait, quedó fuera de combate y que instalaciones en la base Mohammed Al-Ahmad fueron destruidas. También señaló daños severos en Mina Salman, en Baréin, tras el impacto de drones.

El CGRI añadió que tres petroleros de Estados Unidos y Reino Unido fueron alcanzados en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, y que se encuentran incendiados. Asimismo, medios iraníes reportaron que un ataque con misiles contra una residencia atribuida a agentes de la CIA en Emiratos Árabes Unidos dejó seis altos mandos de inteligencia muertos y dos heridos.

La escalada se produjo después de que Israel anunciara un ataque “preventivo” contra Irán y de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara la participación de fuerzas estadounidenses en la ofensiva.

Durante los bombardeos conjuntos, autoridades iraníes confirmaron la muerte del ayatolá Ali Khamenei y de otros altos funcionarios. En respuesta, Irán lanzó múltiples oleadas de misiles hacia Israel y contra bases estadounidenses en la región.

Las cifras sobre daños y bajas provienen de fuentes iraníes y no han sido verificadas de manera independiente.