El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, expresó abiertamente su preocupación por la “magnitud y la rapidez” de un brote de un tipo raro de ébola conocido como Bundibugyo en el Este de la República Democrática del Congo, donde las autoridades reportaron 139 fallecimientos sospechosos y más de 600 posibles casos.

El virus se propagó sin ser detectado durante semanas después de la primera muerte conocida, ya que las autoridades realizaron pruebas para una cepa más común de ébola que dieron negativo, dijeron expertos en salud y trabajadores humanitarios. El virus Bundibugyo detectado no tiene medicamentos ni vacunas aprobados.

En Bunia, el lugar de la primera muerte conocida, trabajadores sanitarios con equipo de protección se desplazaban entre residentes que llevaban mascarillas de tela. “Conozco las consecuencias del ébola, sé cómo es”, anotó una residente preocupada, Noëla Lumo.

Hasta el momento, en el Congo se esperaban envíos desde Estados Unidos y Reino Unido de una vacuna experimental para diferentes tipos de ébola, desarrollada por investigadores de Oxford, dijo Jean-Jacques Muyembe, un experto en virus del Instituto Nacional de Investigación Biomédica.

“Administraremos la vacuna y veremos quién desarrolla los síntomas”, afirmó. Pero varios expertos dijeron que esos esfuerzos llevarían tiempo.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, dijo que está “profundamente preocupado por la magnitud y la rapidez de la epidemia”, y señaló como motivos de alarma la aparición de casos en zonas urbanas, las muertes de trabajadores sanitarios y un importante movimiento de población.

En el Congo se han confirmado 51 casos, dijo Tedros en una reunión del comité de emergencia de la agencia de salud de la ONU. Dijo que la vecina Uganda ha informado a la OMS de dos casos confirmados, incluida una muerte en Kampala, su capital, entre personas que habían viajado desde el Congo.

La OMS declaró el brote de ébola una emergencia de salud pública de importancia internacional, lo que requiere una respuesta coordinada. Se ha iniciado el envío de recursos a las dos provincias afectadas cerca de Uganda. Varias partes del este de Congo están en manos de rebeldes armados, lo que complica el envío de ayuda.

La jefa del equipo de la OMS en el Congo, la doctora Anne Ancia, dijo que las autoridades no han identificado al paciente cero en el brote. También dijo que la vacuna Erbevo, utilizada contra un tipo diferente de ébola, forma parte de las que se estudian para un posible uso. Pero incluso si esa u otra es aprobada, tardaría al menos dos meses en estar disponible.

“No veo que en dos meses hayamos terminado con este brote”, reconoció.

Dentro de Congo, ahora se han confirmado casos en Bunia, la capital de la provincia de Ituri, en Goma, capital de Kivu del Norte, en manos de rebeldes, y en las localidades de Mongbwalu, Nyakunde y Butembo, donde viven más de un millón de personas en total.

El doctor Peter Stafford, un médico estadounidense, está entre los casos de Bunia, según Serge, la organización cristiana para la que trabaja. Estuvo atendiendo a pacientes en un hospital. Tedros dijo que un estadounidense dio positivo y fue trasladado a Alemania, pero no confirmó la identidad del paciente.

“El ébola es en gran medida una enfermedad de la compasión, en el sentido de que afecta a las personas que tienen más probabilidades de estar cuidando a los enfermos”, dijo el doctor Craig Spencer, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown que sobrevivió al ébola hace más de una década después de contagiarse en Guinea.