En México, incluso cuando un delito se denuncia, no hay garantía de que avance en el sistema de justicia. Datos recientes revelan que apenas siete de cada diez denuncias derivan en una carpeta de investigación formal.
De acuerdo con cifras oficiales, solo el 9.6% de los delitos se denuncian, y de esos casos, el Ministerio Público inicia una investigación en alrededor del 70.5%, lo que deja fuera a casi tres de cada diez denuncias sin seguimiento.
El panorama es más amplio. La llamada “cifra negra” —delitos que no se denuncian— supera el 93%, lo que refleja desconfianza en las autoridades y limita el acceso a la justicia.
Especialistas señalan que el problema no solo está en la denuncia, sino en todo el proceso: desde la apertura de investigaciones hasta su resolución, donde los niveles de impunidad siguen siendo altos.
El resultado es un sistema donde la mayoría de los delitos no llega a investigarse, y muchos de los que sí lo hacen, no se resuelven.
