Un estudio reciente advirtió que el Poder Judicial en México ha enfrentado una “erosión sostenida” en los últimos años, marcada por presiones y cuestionamientos constantes a su autonomía.
El análisis señala que, entre 2018 y 2025, se han registrado ataques discursivos y decisiones políticas que han debilitado la percepción de independencia del sistema judicial, afectando su papel como contrapeso institucional.
De acuerdo con el informe, este proceso no implica un quiebre inmediato del sistema, sino un deterioro gradual en su funcionamiento, donde la confianza pública y la capacidad de actuar con autonomía se ven comprometidas de forma progresiva.
Especialistas advierten que este tipo de desgaste institucional suele manifestarse en menor credibilidad, tensiones entre poderes y dificultades para mantener el equilibrio democrático, incluso cuando las estructuras formales continúan operando.
El señalamiento se suma a otras evaluaciones internacionales que han detectado retrocesos en indicadores democráticos, en un contexto donde varias democracias enfrentan procesos similares de debilitamiento institucional.
