Estados Unidos lanzó una acusación directa contra China al señalarla de ejecutar un “robo a escala industrial” de tecnología de inteligencia artificial, en lo que representa un nuevo episodio de la guerra tecnológica entre ambas potencias.
De acuerdo con la Casa Blanca, existen indicios de que entidades vinculadas a China están extrayendo de forma sistemática información y capacidades de modelos avanzados desarrollados en laboratorios estadounidenses. La operación, según el gobierno, se realizaría mediante miles de cuentas falsas y técnicas diseñadas para evadir controles de seguridad.
El señalamiento apunta directamente al corazón de la competencia global por la inteligencia artificial, un sector estratégico donde Estados Unidos busca mantener liderazgo frente al avance acelerado de China.
Además, autoridades estadounidenses advierten que estas prácticas permitirían replicar tecnología de alto nivel a menor costo, reduciendo años de investigación y desarrollo, lo que consideran una amenaza directa a su innovación.
El momento no es menor. La acusación surge a semanas de una cumbre entre los presidentes de ambos países, lo que anticipa un choque frontal en temas tecnológicos y de seguridad.
China, por su parte, ha rechazado históricamente este tipo de señalamientos, calificándolos como herramientas políticas en medio de la disputa económica global.
