En Nueva Jersey, el propietario de un vehículo puede enfrentar la suspensión de su licencia de conducir aunque no haya estado al volante, si permite que otra persona conduzca su automóvil bajo los efectos del alcohol o drogas, de acuerdo con la legislación estatal sobre conducción en estado de intoxicación.
La medida aplica cuando el dueño presta, cede o autoriza el uso del vehículo a una persona que se encuentra intoxicada. Para considerar que existe conducción bajo los efectos del alcohol, la normativa establece un nivel de 0.08% o más de concentración de alcohol en sangre, aunque también puede utilizarse evidencia sobre el estado del conductor cuando no existe una prueba de alcoholemia.
Las sanciones para el propietario pueden incluir multas, suspensión de la licencia, instalación de un dispositivo de bloqueo de encendido por alcohol y participación en programas para conductores sancionados por conducir bajo los efectos del alcohol. Dependiendo del caso, también puede enfrentar una pena de cárcel.
La suspensión puede generar además costos para recuperar los privilegios de conducción y registro, con una tarifa de 100 dólares por cada uno. La legislación contempla tanto vehículos motorizados como embarcaciones y establece que el propietario puede ser sancionado aunque no estuviera presente cuando ocurrió el hecho.
