Luego de que la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, afirmara que los casos de las gobernadoras María Eugenia Campos, de Chihuahua, y Marina del Pilar Ávila, de Baja California, son distintos, el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, aseguró que la diferencia, desde su perspectiva, obedece a los presuntos vínculos de integrantes de Morena con la delincuencia organizada.

El funcionario estatal sostuvo que los señalamientos relacionados con integrantes de ese partido reflejan las dificultades que, a su juicio, enfrenta Morena para responder a las acusaciones sobre su presunta relación con grupos delictivos, tanto ante la opinión pública como frente a las autoridades de Estados Unidos.

De la Peña consideró que las grabaciones difundidas recientemente sobre la gobernadora de Baja California evidencian preocupación por una posible actuación del gobierno estadounidense y afirmó que ello explicaría la disposición de algunos actores políticos para colaborar con autoridades de ese país.

El secretario general insistió en que, por esas razones, los casos de Chihuahua y Baja California no son equiparables.