La caducidad de medicamentos en las instituciones públicas de salud no se justifica; no debe ocurrir si se hace una planeación adecuada de las compras y, menos aún porque desde las bases de la licitación y en los contratos se establece que los proveedores deben firmar “cartas compromiso de canje”, con las cuales garantizan que repondrán los productos si concluye la vida útil de los que hayan entregado originalmente, afirmaron especialistas y representantes de la industria farmacéutica.

Por lo tanto, la situación detectada en el Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG), donde se encontraron 18.4 millones de piezas de medicamentos caducos, entre ellos oncológicos, con un valor superior a los 121 millones de pesos, carece de razón de ser y es responsabilidad de las autoridades del nosocomio.

Ricardo del Olmo, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam), explicó que, al momento del registro sanitario, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) autoriza el periodo de vigencia de los insumos, el cual puede ser de nueve, 12, 18 y hasta un máximo de 24 meses.

Cuando se presenta la licitación para la compra de medicamentos y material de curación, estos deben tener una vigencia mínima de nueve meses. La carta compromiso de canje se incluye para los insumos con entre nueve y 12 meses de vida útil. Si en ese periodo la institución no los utiliza, el proveedor está obligado a recogerlos y reponerlos.

De manera ordinaria, cuando la vigencia es mayor a 12 meses, la mencionada carta no se incluye, por lo que la responsabilidad sobre la utilización oportuna de los productos recae en la institución. Ese es el deber ser, afirmó el empresario.

José Luis García Rodríguez, presidente de la Asociación Mexicana para la Distribución Institucional de la Salud (Asmedis), ratificó que el tema de la caducidad está previsto desde los contratos. Es un procedimiento rutinario y, aunque los proveedores pueden solicitar una conciliación si consideran que la petición de la institución para el canje de insumos no procede porque ellos entregaron conforme a las reglas establecidas por las autoridades, la mayoría prefiere hacer el cambio de los productos “para no pelear con la dependencia”.

Pero, si aun así se reportan caducidades en los inventarios institucionales, es por un mal manejo y una deficiente planeación del hospital en cuestión, afirmó el especialista.

La Jornada (25/06/2026) publicó la información sobre el hallazgo realizado por el director del HIMFG, Adrián Chávez López, en el almacén de la Distribuidora Disur, SA de CV, contratada por las autoridades del nosocomio desde años atrás, donde se encontraban los insumos caducos: más de 600 claves de diferentes tipos de medicamentos y material de curación.

Chávez López llegó a la dirección del HIMFG en enero de 2024 y falleció el pasado 28 de mayo, en medio de la polémica desatada por la acusación de una médica residente de presunto acoso sexual cometido por el funcionario. El señalamiento se presentó sin evidencia; la doctora no ratificó la denuncia y, luego del deceso del director, no se le volvió a ver en el hospital.

Mejoras laborales
Desde que asumió el cargo, Chávez López se dedicó a mejorar las condiciones laborales y de funcionamiento del Hospital Infantil, afirmaron trabajadores. Además de los insumos caducos, detectó graves irregularidades en los pagos de tiempo extra y compensaciones que elevaban de manera injustificada el gasto de operación.

Al obtener el inventario de la empresa distribuidora sobre los insumos que habían concluido su vida útil, presentó la denuncia ante el Órgano Interno de Control, de la cual este diario tiene copia.

El director de Anafam comentó que, para evitar este tipo de problemas, en las pláticas sobre la compra consolidada de insumos para el periodo 2027-2028 la industria farmacéutica ha insistido en la importancia de la planeación. También ha señalado los casos en los que se requieren claves de productos “con poco volumen o con mucho volumen” respecto de las compras de años anteriores.

Se busca, indicó, evitar que, por una deficiente planeación, las instituciones pidan más de lo que necesitan y no lo utilicen o, por el contrario, que la demanda resulte insuficiente para atender las necesidades de salud de los pacientes. Esa revisión se lleva a cabo en conjunto con el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark, quien está a cargo de la organización de la licitación pública.