La nutrióloga Livier Picazo, integrante del Colegio Estatal de Profesionales de la Nutrición, afirmó que los sellos de advertencia en alimentos y bebidas han contribuido a que los consumidores identifiquen con mayor facilidad los productos con exceso de calorías, azúcares, sodio o grasas. Consideró que el hecho de que algunas empresas busquen impugnar esta medida refleja, a su juicio, que el etiquetado frontal ha tenido efectos en las decisiones de compra de la población.

La especialista recordó que esta política pública surgió como parte de las estrategias para enfrentar los altos índices de sobrepeso y obesidad infantil en México. Señaló que cada vez más personas optan por productos con menos sellos de advertencia, aunque advirtió que esta medida, por sí sola, no resolverá el problema si no se acompaña de acciones integrales de educación y promoción de hábitos saludables.

Picazo subrayó que fomentar una alimentación equilibrada es una responsabilidad compartida entre las familias, las escuelas y las autoridades. Explicó que medidas como la restricción de comida chatarra en los planteles educativos tendrán un alcance limitado si en los hogares se siguen ofreciendo estos productos o si su venta continúa en los alrededores de las escuelas.