El piloto mexicano Sergio Pérez calificó como un golpe de mala fortuna su abandono en el Gran Premio de Austria, luego de que una falla mecánica lo obligara a retirarse cuando peleaba por posiciones en la zona media de la carrera.

Tras la competencia disputada en el Red Bull Ring, Pérez explicó que un sobrecalentamiento en el sistema de frenos, provocado por el tráfico en pista, terminó por comprometer el funcionamiento de su monoplaza y lo dejó fuera en las primeras vueltas.

“Hoy tuvimos muy mala suerte. Los frenos se sobrecalentaron al ir rodando en tráfico y tuvimos que retirarnos”, declaró el piloto mexicano al término de la prueba.

El tapatío aseguró que, antes de la avería, mantenía un ritmo competitivo y disputaba posiciones con los monoplazas de Williams, por lo que consideró que existían posibilidades de sumar puntos en la octava fecha del campeonato.

El abandono dejó a Pérez sin unidades en Austria y ahora enfocará su preparación en el Gran Premio de Gran Bretaña, siguiente compromiso del calendario de la Fórmula 1.