La amenaza de sequía y el cambio en los patrones climáticos ya obligaron al sector agropecuario de El Salvador a modificar sus ciclos de siembra, en un intento por evitar pérdidas en cultivos clave como maíz y frijol, base de la alimentación en el país.

Productores advirtieron que las lluvias irregulares y las altas temperaturas están alterando el calendario agrícola, por lo que analizan retrasar siembras y aplicar nuevas técnicas para resistir la falta de agua, en un escenario donde cada ciclo representa mayor incertidumbre.

El impacto no es menor: una baja en la producción podría traducirse en escasez y aumento de precios de alimentos básicos, golpeando directamente a la población y al ingreso de miles de familias que dependen del campo.

Este ajuste refleja un cambio forzado por el clima, que ya dejó de ser una amenaza futura y se convirtió en un problema inmediato, con efectos que podrían profundizar la vulnerabilidad alimentaria si no se toman medidas sostenidas en el sector agrícola.