El hijo exiliado del último sah de Irán, Reza Pahlavi, pidió a los iraníes “celebrar” la muerte del líder supremo Ali Khamenei tras los ataques de Estados Unidos e Israel, aunque exhortó a hacerlo “preservando su seguridad”.

En un mensaje publicado en X en farsi e inglés, afirmó que el fallecimiento de Khamenei marca que la República Islámica está en “su último aliento” y llamó a expresar respaldo mediante “cánticos nocturnos” y demandas públicas sobre el futuro del país.

Pahlavi, radicado en Estados Unidos desde la revolución de 1979, se presenta como figura para encabezar una transición democrática hacia un Estado laico. También pidió a funcionarios iraníes que entreguen el poder sin derramamiento de sangre y llamó a la diáspora a intensificar la presión internacional.

En una columna publicada en The Washington Post, agradeció al presidente Donald Trump por la ofensiva y reiteró su disposición a asumir un papel “transitorio” en un eventual cambio de régimen.

La figura de Pahlavi divide a la oposición iraní. Ha sido criticado por su cercanía con Israel y por no deslindarse completamente del legado autoritario de su padre, Mohammad Reza Pahlavi, quien gobernó hasta 1979 antes de ser derrocado por la revolución islámica.