Tras el planteamiento formal de la reforma electoral, el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, afirmó que el país necesita un árbitro neutral que garantice equidad en la contienda y evite ventajas para el partido en el poder.
Señaló que uno de los puntos preocupantes es que las modificaciones a la ley electoral puedan impulsarse de manera unilateral, sin consensos reales con las distintas regiones del país. Subrayó que un cambio de esta naturaleza requiere acuerdos amplios y representativos.
Añadió que espera que no ocurra lo mismo que con la llamada “ley del agua”, donde, dijo, se promovió una consulta que finalmente derivó en una decisión tomada por la mayoría en el poder. Enfatizó que las realidades regionales son distintas y deben considerarse en cualquier reforma estructural.
Finalmente, calificó como contradictorio que el partido que accedió al gobierno mediante instituciones electorales construidas durante más de tres décadas ahora busque modificarlas de fondo, desaparecerlas o alterar su naturaleza.
