El cantante colombiano J Balvin volvió a apostar por la moda latinoamericana al presentarse en Coachella con una chamarra diseñada por el mexicano Kiko Báez, pieza que llamó la atención por su carga simbólica.
La prenda, creada especialmente para el artista, incorporó los colores de la bandera de Colombia y la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en la espalda, un elemento que el cantante ha utilizado de forma recurrente en su vestuario como parte de su identidad visual.
El diseño forma parte de una colaboración constante entre Balvin y Báez, quien ya había trabajado con el artista en otras piezas con referencias religiosas y culturales, como una chamarra con la Virgen de Guadalupe utilizada en México.
Durante su aparición en el festival —uno de los escenarios más importantes de la música global— el vestuario reforzó el concepto de representar raíces latinas a través de la moda, en una presentación donde compartió escenario con otros artistas colombianos.
El caso confirma la tendencia del artista de utilizar la moda como extensión de su discurso cultural, integrando símbolos de identidad y religión en escenarios internacionales.
