La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) expresó su preocupación por la aprobación de la reforma constitucional que reducirá gradualmente la jornada laboral a 40 horas semanales y solicitó abrir un proceso de revisión técnica para evitar que los costos de transición recaigan únicamente en el sector productivo.
El organismo, encabezado por María de Lourdes Medina, señaló que se trata de una decisión de alto impacto estructural que modifica de manera significativa las condiciones de operación de las empresas, especialmente en un contexto de desaceleración económica.
Si bien reconoció la importancia de mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sostuvo que la reforma carece de un diseño integral que contemple la diversidad de sectores y la realidad operativa de las empresas, en particular de las micro, pequeñas y medianas que forman parte de las cadenas de valor.
La Canacintra advirtió que la reducción de la jornada implicará una reorganización profunda de turnos, procesos productivos y estructuras de costos, lo que podría afectar la competitividad, la inversión y el empleo formal.
El organismo planteó que la implementación debe basarse en un esquema de corresponsabilidad entre Estado, trabajadores y empresas, evitando trasladar de manera unilateral la carga al aparato productivo.
Entre las propuestas del sector industrial se encuentran incentivos fiscales temporales para facilitar la transición, esquemas de gradualidad diferenciada por sector, programas de productividad, capacitación y digitalización, así como la reducción de cargas regulatorias y costos de cumplimiento.
Finalmente, la cámara reiteró que cualquier reforma laboral debe equilibrar bienestar social y viabilidad económica para no comprometer la estabilidad del sector industrial ni la generación de empleo forma
