El candidato presidencial Rafael López Aliaga ofreció una recompensa de 5,800 dólares a funcionarios electorales que presenten pruebas sobre presuntas irregularidades en los comicios en Perú.
El aspirante pidió información “veraz y comprobable” sobre posibles anomalías, en medio de un conteo cerrado que mantiene en disputa su pase a la segunda vuelta electoral.
La propuesta surge tras sus denuncias de fraude, aunque organismos electorales y observadores internacionales no han confirmado evidencias que respalden esas acusaciones.
El ofrecimiento ha generado críticas en el contexto poselectoral, donde persiste la tensión política por los resultados y los señalamientos sobre la legitimidad del proceso.
