La Cancillería brasileña calificó de inaceptables las declaraciones del presidente argentino, quien insinuó que su homólogo podría intentar manipular la segunda vuelta electoral.

El Gobierno de Brasil acusó al presidente de Argentina, Javier Milei, de intentar interferir en su proceso democrático, luego de que el mandatario argentino lanzara nuevas acusaciones contra Luiz Inácio Lula da Silva, en medio de la contienda por la Presidencia brasileña.

La controversia comenzó después de que Milei publicara un mensaje en el que expresó su temor a que Lula intentara robarse la elección. El comentario provocó una respuesta de la Cancillería brasileña, que calificó sus declaraciones como una injerencia externa inaceptable.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil también condenó las ofensas dirigidas contra Lula y sostuvo que los comentarios de Milei no corresponden a la postura que debería mantener el jefe de Estado de un país considerado amigo.

El nuevo enfrentamiento se suma a las diferencias registradas en julio, cuando Milei calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” durante un acto relacionado con la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro.

Aquellos señalamientos ya habían provocado un deterioro en las relaciones bilaterales, al punto de que Brasil retiró a su embajador en Buenos Aires.

La disputa ocurre en un momento decisivo para la política brasileña. De acuerdo con el reporte de AFP, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos en la primera vuelta, frente al 45% alcanzado por Lula, por lo que ambos se enfrentarán en la segunda ronda electoral.

Lula, de 80 años, busca regresar a la Presidencia para un cuarto mandato no consecutivo. El mandatario estuvo encarcelado por casos de corrupción, pero sus condenas fueron anuladas por motivos procesales.

Brasil es el principal socio comercial de Argentina, por lo que el deterioro de la relación entre ambos gobiernos podría tener repercusiones diplomáticas y económicas en la región.

Por ahora, el intercambio de acusaciones refleja las diferencias ideológicas entre Milei y Lula, mientras el Gobierno brasileño insiste en que las declaraciones del presidente argentino representan una intromisión en una decisión que corresponde exclusivamente a los votantes de Brasil.