Van al menos seis noches consecutivas en que habitantes de varias ciudades de Venezuela protestan por los larguísimos cortes del servicio eléctrico que sufren a diario. Los manifestantes han cerrado vías principales y quemado cauchos y propaganda oficial en localidades de siete estados del occidente del país. El gobierno no se da por enterado de los disturbios, pero envía a la Guardia Nacional a hacerles frente.
Desde el fin de semana se han producido unas 20 manifestaciones, en poblaciones de los estados Zulia, Carabobo, Aragua, Miranda, Lara, Guárico y Cojedes, todas en el occidente del país.
Este miércoles fue el día con el mayor número de protestas. Al menos 10 se registraron en el estado Carabobo, donde los vecinos cerraron la Autopista Regional del Centro y quemaron una valla alusiva al gobernador de la entidad luego de pasar 12 horas sin servicio. Se trata de uno de los principales corredores viales, que conecta la capital con el centro del país y que también fue cortada varios kilómetros más cerca de Caracas en el estado Aragua.
“Aquí se va la luz todos los días por ocho horas, por lo menos, un día en la mañana, otro en la tarde o en la noche, lo único que sabes es que cuando se va son ocho horas sin luz”, relató a La Jornada William Pestana, comerciante residenciado en Maracay, capital de Aragua. Esta situación se replica en prácticamente todas las entidades, menos en Caracas, que durante años ha estado protegida de la “administración de carga”, que es como el gobierno llama al racionamiento eléctrico.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha prometido soluciones de la mano de Estados Unidos y empresas trasnacionales como General Electric y Siemens, con quienes se han firmado acuerdos, pero ninguna mejora se ha visto hasta ahora.
Una fuente del Ministerio de Energía Eléctrica explicó a La Jornada la magnitud del déficit: la demanda nacional es de 16 mil megavatios y se producen 11 mil. Por eso prácticamente en todo el país existe un fuerte racionamiento eléctrico. Además, con el terremoto se perdieron 800 megavatios y recientemente en la Central Hidroeléctrica Guri, que surte 75 por ciento de la electricidad del país, se quemó una de las seis turbinas que todavía funcionaban. Esto restó otros 1.300 megavatios. La central tiene 20 turbinas, que durante años se han ido reduciendo en operatividad. Hoy solo funcionan cinco, es decir, una cuarta parte de su capacidad.
El ministro Rolando Alcalá aseguró que pronto se incorporarán al sistema 1.300 megavatios, la mayoría dirigidos a animar la red termoeléctrica del estado Zulia, fronterizo con Colombia y una de las regiones de mayor producción petrolera en el país.
