Los Green Bay Packers atraviesan un complicado inicio de temporada después de sufrir dos derrotas en sus primeros tres partidos, ambas por diferencias superiores a 17 puntos, mientras su defensa y juego terrestre han mostrado importantes deficiencias.

La derrota 35-14 ante los Atlanta Falcons expuso especialmente los problemas defensivos. Bijan Robinson terminó con 194 yardas terrestres y Drake London sumó 194 por recepción, en una actuación que dejó a Green Bay sin respuesta ante el ataque de Atlanta.

En ofensiva, los Packers tampoco encontraron soluciones. El equipo apenas consiguió 194 yardas totales ante los Falcons y registró solo nueve acarreos para 17 yardas. La línea ofensiva, afectada por lesiones y cambios de posición, ha tenido dificultades para proteger a Jordan Love y abrir espacios para el juego terrestre.

Green Bay promedia apenas 48.7 yardas por tierra por partido, la cifra más baja de la NFL. La ausencia de Josh Jacobs, quien permanece en la Lista de Exentos del Comisionado, ha complicado todavía más esa faceta del equipo.

La situación también ha generado cuestionamientos sobre el trabajo del entrenador Matt LaFleur, quien recientemente firmó una extensión de contrato. Los Packers ya acumularon dos derrotas por 17 puntos o más en apenas tres jornadas, algo que no les ocurría en una misma temporada desde 2017.

Además, la defensa sigue a la espera del regreso de Micah Parsons, quien se recupera de una lesión de rodilla. Su posible regreso está previsto para octubre, aunque su incorporación por sí sola no resolvería todos los problemas que ha mostrado Green Bay.